Paseábamos por el bosque una mañana de otoño, la temperatura era agradable y las hojas de los árboles goteaban por el rocío de la madrugada. Buscábamos setas para asar junto con la carne y nos separamos unos metros para realizar la búsqueda mejor. A pocos centímetros de mí hallé un grupo de setas muy grandes y hermosas. Como no sabía si eran comestibles o no, llamé a mis amigos para que me ayudasen y cuál sería mi sorpresa cuando me vi rodeada por unos seres extraños y diminutos, que, después de pasado mi asombro, identifiqué como duendes del bosque.
Ni que decir tiene que no acababa de creer lo que veía ante mí, así que llamé a mis amigos, pero no me contestaron. Tras unos momentos de desconcierto por mi parte, me hablaron y su voz tan dulce me dijo que se podía confiar en ellos. Así que nos hicimos amigos y me invitaron a visitar su ciudad. Pero existía un gran problema: mi estatura. Yo medía 140 centímetros más que ellos. Rápidamente solucionaron el problema. Me dieron a beber una mezcla de delicioso sabor -desconozco los ingredientes-, que redujo el tamaño de mi cuerpo y, de esta manera, visité el maravilloso pueblo de los duendes.
Pude comprobar con mis propios ojos que lo que se dice en los cuentos sobre ellos es cierto. Las setas son sus casas y ellos son muy trabajadores, honrados, amables y tremendamente alegres. Se pasan el día cantando, sólo dejan de hacerlo cuando duermen. La música les proporciona la energía para vivir. Me comentaron que, sin la música, su raza se extinguiría. Me enseñaron muchas canciones y, desde luego, me hicieron sentir como uno de ellos.
Pero ocurrió que pasó el efecto del brebaje y poco a poco regresé al mundo de la realidad. Mis amigos estaban rodeándome y, preocupados, me llamaban intentando hacerme reaccionar. Un terrible dolor de cabeza me hizo despertar del todo. “Ya vuelve en sí”, -oí decir en un eco.
Me había golpeado la cabeza con una rama –un chichón enorme dejó constancia de ello-, y perdí el conocimiento. Todo había sido un sueño. Pero desde entonces viene a mi memoria un montón de canciones desconocidas que siempre me alegran el corazón cuando estoy decaída.
14.6.07
La estación I
Vivía muy cerca de la estación del tren de su pueblo. Siempre veía desde la ventana de su cuarto pasar las máquinas reduciendo su velocidad hasta pararse totalmente ante el andén. Veía a los pasajeros subir y bajar, al jefe de la estación dar la orden de salida y al tren partir y acelerar hasta perderse tras una pronunciada curva.
Algún día ella también se irá en un tren como ese; cuando pueda levantarse de la cama y caminar hasta la estación.
Sí, algún día ella también lo hará...
Algún día ella también se irá en un tren como ese; cuando pueda levantarse de la cama y caminar hasta la estación.
Sí, algún día ella también lo hará...
29.5.07
4.3.07
La Catedral del Mar
Hace unos meses estuve en Barcelona, gran ciudad para algunos, ciudad a secas para otros. Pero lo que sí es evidente que allí hay lugares de una belleza extraordinaria. Me refiero a un lugar donde se respira la humildad, el trabajo, el esfuerzo, el amor y la esperanza. Una iglesia gótica, en la que los hombres humildes trabajaron codo con codo, alma con alma, y donde pusieron todas sus esperanzas porque era "SU IGLESIA".
La iglesia de la que hablo es Santa María del Mar. La "Catedral del Mar".
El hombre que la proyectó y los que trabajaron en ella no lo hicieron por dinero, sino por amor a una virgen a la que veneraban. Todos aquellos que estaban relacionados con el mar y con algunas de sus profesiones, participaron con lo que tenían y construyeron una de las iglesias más hermosas que he conocido.
La descubrí leyendo un libro con el mismo título que me habían prestado. Desde la primera página me cautivó. Su autor, Ildefonso Falcones de Sierra, escribió una gran obra que, de una manera muy sencilla, relataba la vida de dos generaciones de "bastaix", palabra catalana que significa "mozo de cuerda" o "cargador". De esta familia el protagonista es Arnau y a través de él se cuenta la historia de la construcción de esta iglesia y a la vez de un periodo de la historia de la Barcelona medieval.
Después de leer el libro no tenía otra ilusión que cuando fuese a Barcelona debía localizar el sitio y visitar la iglesia por dentro y por fuera. Y así lo hice.
La he visitado dos veces. La primera había una boda y sólo pude entrar un momento. Pero la segunda vez pude visitarla y respirar su historia, imaginándome a los personajes del libro, identificándome con la espiritualidad que emanaban sus columnas y cristaleras. Pensando que el esfuerzo de todos los que participaron en levantarla tuvo una extraordinaria recompensa.
Pero sobre todo me hizo pensar en el esfuerzo. Me hizo pensar en que trabajar por lo que quieres conseguir nunca es perder el tiempo. Que puedes tener malos momentos, obstáculos que se te hacen muy difíciles de pasar y gente que te puede dar la espalda y hacerte daño, y que eres capaz de seguir adelante, porque siempre encuentras un lugar y una gente que te dejan huella y te ayudan a seguir.
La iglesia de la que hablo es Santa María del Mar. La "Catedral del Mar".
El hombre que la proyectó y los que trabajaron en ella no lo hicieron por dinero, sino por amor a una virgen a la que veneraban. Todos aquellos que estaban relacionados con el mar y con algunas de sus profesiones, participaron con lo que tenían y construyeron una de las iglesias más hermosas que he conocido.
La descubrí leyendo un libro con el mismo título que me habían prestado. Desde la primera página me cautivó. Su autor, Ildefonso Falcones de Sierra, escribió una gran obra que, de una manera muy sencilla, relataba la vida de dos generaciones de "bastaix", palabra catalana que significa "mozo de cuerda" o "cargador". De esta familia el protagonista es Arnau y a través de él se cuenta la historia de la construcción de esta iglesia y a la vez de un periodo de la historia de la Barcelona medieval.
Después de leer el libro no tenía otra ilusión que cuando fuese a Barcelona debía localizar el sitio y visitar la iglesia por dentro y por fuera. Y así lo hice.
La he visitado dos veces. La primera había una boda y sólo pude entrar un momento. Pero la segunda vez pude visitarla y respirar su historia, imaginándome a los personajes del libro, identificándome con la espiritualidad que emanaban sus columnas y cristaleras. Pensando que el esfuerzo de todos los que participaron en levantarla tuvo una extraordinaria recompensa.
Pero sobre todo me hizo pensar en el esfuerzo. Me hizo pensar en que trabajar por lo que quieres conseguir nunca es perder el tiempo. Que puedes tener malos momentos, obstáculos que se te hacen muy difíciles de pasar y gente que te puede dar la espalda y hacerte daño, y que eres capaz de seguir adelante, porque siempre encuentras un lugar y una gente que te dejan huella y te ayudan a seguir.
Y de ese modo me hice un poco más fuerte. Y decidí olvidar todos los malos momentos de mi vida -algunos aún muy recientes- y mirar hacia adelante.
20.7.06
¿Vale la pena?
Hace años que vivo de la enseñanza y cada año se repiten las mismas cosas con distintos protagonistas.
Por supuesto me refiero a los alumnos.
Cada año, al final de curso, se repiten las mismas escenas de nervios ante los exámenes finales. "¿Me aprobarás, profe?" es la pregunta del millón. La respuesta es siempre la misma "estudia y verás". Pero quién de ellos estudia si no lo han hecho a lo largo del curso. La ley del mínimo esfuerzo está a la orden del día.
Por nuestra parte, es decir, los profesores, a veces nos acomodamos a una forma de dar las clases muy impersonal y reiterativa. Rutinaria, más bien. Pensamos que las clases magistrales son las mejores para que nuestros alumnos aprendan y nos pasamos la sesión de clase habla que te habla con una voz monótona y durmiente irresistible para ellos. SE DUERMEN.
Claro, luego está el típico de turno que te exige que se lo vuelvas a explicar porque no se ha enterado de nada. Pero, cómo se van a enterar si no hablamos el mismo "idioma". Y comienza la dialéctica entre alumno y profesor que a cada paso se vuelve más y más tensa hasta llegar a un punto en que cada uno de los COMBATIENTES ya no sabe lo que dice ni por qué discute con el otro.
Y una pregunta vuela entre los educadores ¿vale la pena seguir? Rotundamente sí. Son más las satisfacciones que te produce educar y ver que al menos uno solo aprende porque te escucha y aprueba, que todos los fracasos juntos.
Si uno se acerca a ti un día, después de muchos años de haber terminado, y te dice: "me acuerdo de ti". Y te recita de memoria la primera declinación en latín, o te recita aquel poema que tanto le costó aprender y luego, después de haberte plantado un sonoro beso en la mejilla, te da las gracias por lo que le has enseñado... ¿no creéis que vale la pena?
Por supuesto me refiero a los alumnos.
Cada año, al final de curso, se repiten las mismas escenas de nervios ante los exámenes finales. "¿Me aprobarás, profe?" es la pregunta del millón. La respuesta es siempre la misma "estudia y verás". Pero quién de ellos estudia si no lo han hecho a lo largo del curso. La ley del mínimo esfuerzo está a la orden del día.
Por nuestra parte, es decir, los profesores, a veces nos acomodamos a una forma de dar las clases muy impersonal y reiterativa. Rutinaria, más bien. Pensamos que las clases magistrales son las mejores para que nuestros alumnos aprendan y nos pasamos la sesión de clase habla que te habla con una voz monótona y durmiente irresistible para ellos. SE DUERMEN.
Claro, luego está el típico de turno que te exige que se lo vuelvas a explicar porque no se ha enterado de nada. Pero, cómo se van a enterar si no hablamos el mismo "idioma". Y comienza la dialéctica entre alumno y profesor que a cada paso se vuelve más y más tensa hasta llegar a un punto en que cada uno de los COMBATIENTES ya no sabe lo que dice ni por qué discute con el otro.
Y una pregunta vuela entre los educadores ¿vale la pena seguir? Rotundamente sí. Son más las satisfacciones que te produce educar y ver que al menos uno solo aprende porque te escucha y aprueba, que todos los fracasos juntos.
Si uno se acerca a ti un día, después de muchos años de haber terminado, y te dice: "me acuerdo de ti". Y te recita de memoria la primera declinación en latín, o te recita aquel poema que tanto le costó aprender y luego, después de haberte plantado un sonoro beso en la mejilla, te da las gracias por lo que le has enseñado... ¿no creéis que vale la pena?
23.2.06
A mi amigo Toni.
Nunca se sabe cuánto se quiere a una persona hasta que la pierdes.
Yo he perdido a mi amigo Toni al que quería mucho. Cada día lloro su ausencia, porque la suya es la ausencia de la muerte.
Fue tan de repente que a nadie le ha dado tiempo a reaccionar; yo aún espero una llamada suya o un mensaje. Espero verle llegar en cualquier momento. Espero y cuando me doy cuenta de que nunca llegará, me duele.
Cuando alguien especial se muere, alguien a quien querías mucho, un poco de ti se muere también.
Pero me queda de él lo que hemos vivido juntos. Todo lo que me dio con su amistad nadie me lo puede quitar. Sólo tengo la pena de que no le dije suficientemente que le quería. Aunque él lo sabía.
Me demostró que podía contar con él en cualquier momento. A pesar de la distancia, siempre estaba ahí cuando lo necesitaba, a cualquier hora, por cualquier cosa. Él me ayudó a ser fuerte y a no desfallecer en los momentos de mayor crisis personal. Supo aconsejarme y hacerme reflexionar sobre cosas a las que yo no daba importancia cuando de verdad eran esenciales en mi vida. Me enseñó a distinguir lo que de verdad valía la pena de lo que no tenía valor. Me hizo fuerte. Sí, me hizo ser mejor persona.
Nunca podré olvidarle, ni quiero hacerlo. Y le echo de menos.
SE HA IDO TONI. PERO SIEMPRE ESTARÁ VIVO EN MÍ.

EN MEMORIA DE MI AMIGO TONI MONSERRAT.
Yo he perdido a mi amigo Toni al que quería mucho. Cada día lloro su ausencia, porque la suya es la ausencia de la muerte.
Fue tan de repente que a nadie le ha dado tiempo a reaccionar; yo aún espero una llamada suya o un mensaje. Espero verle llegar en cualquier momento. Espero y cuando me doy cuenta de que nunca llegará, me duele.
Cuando alguien especial se muere, alguien a quien querías mucho, un poco de ti se muere también.
Pero me queda de él lo que hemos vivido juntos. Todo lo que me dio con su amistad nadie me lo puede quitar. Sólo tengo la pena de que no le dije suficientemente que le quería. Aunque él lo sabía.
Me demostró que podía contar con él en cualquier momento. A pesar de la distancia, siempre estaba ahí cuando lo necesitaba, a cualquier hora, por cualquier cosa. Él me ayudó a ser fuerte y a no desfallecer en los momentos de mayor crisis personal. Supo aconsejarme y hacerme reflexionar sobre cosas a las que yo no daba importancia cuando de verdad eran esenciales en mi vida. Me enseñó a distinguir lo que de verdad valía la pena de lo que no tenía valor. Me hizo fuerte. Sí, me hizo ser mejor persona.
Nunca podré olvidarle, ni quiero hacerlo. Y le echo de menos.
SE HA IDO TONI. PERO SIEMPRE ESTARÁ VIVO EN MÍ.
EN MEMORIA DE MI AMIGO TONI MONSERRAT.
27.11.05
Vivir sin vivir
Mi instinto me dice que debo desconfiar de todo aquello que me facilite el camino hacia ti. Llegar a ti no es trabajo fácil pero superaré cualquier obstáculo para conseguirte.
Tengo mi destino marcado por tu sombra, a cuya estela sobrevivo, porque esto no puede ser llamado vivir, porque la vida eres tú cuando corres por mis venas y mi sangre se llena de ti; durante segundos vivo eternamente hasta deshacerme en miles de partículas brillantes que estallan en mi cerebro y el dolor se convierte en una intensa ascua que me abrasa el interior de la cabeza hasta que la hace explotar y llego a perder el sentido.
Soy consciente de que ya no puedo vivir sin ti; contigo me queda poco tiempo de vida. Estoy decidido a vivir lo poco que me queda junto a ti.
Tengo mi destino marcado por tu sombra, a cuya estela sobrevivo, porque esto no puede ser llamado vivir, porque la vida eres tú cuando corres por mis venas y mi sangre se llena de ti; durante segundos vivo eternamente hasta deshacerme en miles de partículas brillantes que estallan en mi cerebro y el dolor se convierte en una intensa ascua que me abrasa el interior de la cabeza hasta que la hace explotar y llego a perder el sentido.
Soy consciente de que ya no puedo vivir sin ti; contigo me queda poco tiempo de vida. Estoy decidido a vivir lo poco que me queda junto a ti.
16.11.05
Sólo quiero escribir.
A veces siento la necesidad de escribir.
Sacar fuera lo que me pasa por dentro. No puedo hablar con nadie de ello porque me he dado cuenta de que todos queremos hablar, pero ninguno escucha lo que el otro dice. Estamos necesitados de comunicación y eso es lo que nos hace tan violentos.
Expresarse es la necesidad mayor del hombre. Y yo quiero expresar lo que siento. Lo que me pasa por la cabeza en ciertos momentos no puedo decirlo si no es por escrito; las palabras, cuando salen de mi boca son insuficientes, no puedo pensarlas con claridad. Todos necesitamos que nos escuchen. Pero yo, además, necesito que me lean. Las palabras cuando se pronuncian se las lleva el viento, no quedan. Si las escribo quedan para siempre.
Desde los 13 años escribo cuentos y poesías. Mi válvula de escape, la forma de no volverme loca, así no guardo dentro de mí ni rencores ni odios ni amores. Ni tan siquiera lo que no me atrevería nunca a decir en público.
Porque mi vida es escribir, mi vida es la literatura, el lenguaje apaga el fuego que me quema por dentro. Y me gustaría que otros utilizaran este rincón para poder expresarse libremente.
Sin ningún tipo de reservas, sin ningún tipo de tabú. Las palabras están para eso: para sentir y expresar lo que se siente.
Os invito a hacerlo, a desahogaros. A decir lo que pensáis.
A USAR LAS PALABRAS.
Sacar fuera lo que me pasa por dentro. No puedo hablar con nadie de ello porque me he dado cuenta de que todos queremos hablar, pero ninguno escucha lo que el otro dice. Estamos necesitados de comunicación y eso es lo que nos hace tan violentos.
Expresarse es la necesidad mayor del hombre. Y yo quiero expresar lo que siento. Lo que me pasa por la cabeza en ciertos momentos no puedo decirlo si no es por escrito; las palabras, cuando salen de mi boca son insuficientes, no puedo pensarlas con claridad. Todos necesitamos que nos escuchen. Pero yo, además, necesito que me lean. Las palabras cuando se pronuncian se las lleva el viento, no quedan. Si las escribo quedan para siempre.
Desde los 13 años escribo cuentos y poesías. Mi válvula de escape, la forma de no volverme loca, así no guardo dentro de mí ni rencores ni odios ni amores. Ni tan siquiera lo que no me atrevería nunca a decir en público.
Porque mi vida es escribir, mi vida es la literatura, el lenguaje apaga el fuego que me quema por dentro. Y me gustaría que otros utilizaran este rincón para poder expresarse libremente.
Sin ningún tipo de reservas, sin ningún tipo de tabú. Las palabras están para eso: para sentir y expresar lo que se siente.
Os invito a hacerlo, a desahogaros. A decir lo que pensáis.
A USAR LAS PALABRAS.
17.10.05
Soliloquio de una loca sola
Estoy acorralada, lo presiento, lo sé. Acorralada por mis propias alucinaciones, por mis propios pensamientos, por mi continua pesadilla. Mi encierro entre estas cuatro paredes agudizan más mi dolor.
Me siento cansada e indefensa. Harta de luchar contra mi cuerpo y mi espíritu; no me atrevo a cerrar los ojos...; mi corazón late con fuerza y mis sienes golpean con más rapidez. Porque siempre aparece la misma escena: formando un círculo casi perfecto alrededor del viejo, están sentados los niños, todos rubios, todos con ojos azules, todos con las mejillas sonrosadas, como si todos estuvieran fabricados en serie pero no en serio.
Escuchan atentamente, boquiabiertos y sin pestañear lo que el viejo de pelo blanco con la pipa unas veces en los labios, otras no, les cuenta: esas historias maravillosas que sólo él sabe contar.
Luego un grito producido por muchas gargantas al unísono, sangre y sollozos formando una pareja perfectamente enamorada.
Esa imagen es el único recuerdo de mi infancia que me queda. Yo oí las mismas historias que ahora escuchan esos niños con gran atención y al recordarlas producen en mí el sentimiento de vivir en un pasado que no deseo que vuelva. Fue tan... Esos recuerdos se apoderan de mí, entremezclados, confundidos.
Ahora encerrada en estas cuatro paredes he encontrado mi libertad en la sombra de la locura que me rodea. En la libertad de los niños todos rubios, todos con ojos azules, todos con mejillas sonrosadas, como si todos hubiesen sido fabricados en serie pero no en serio. En la libertad del viejo que cuenta maravillosas historias que sólo él sabe contar, unas veces con la pipa en los labios, otras no.
Porque quise escribir una maravillosa historia -como las del viejo- con la sangre de mi libertad... Y LO CONSEGUÍ.
Me siento cansada e indefensa. Harta de luchar contra mi cuerpo y mi espíritu; no me atrevo a cerrar los ojos...; mi corazón late con fuerza y mis sienes golpean con más rapidez. Porque siempre aparece la misma escena: formando un círculo casi perfecto alrededor del viejo, están sentados los niños, todos rubios, todos con ojos azules, todos con las mejillas sonrosadas, como si todos estuvieran fabricados en serie pero no en serio.
Escuchan atentamente, boquiabiertos y sin pestañear lo que el viejo de pelo blanco con la pipa unas veces en los labios, otras no, les cuenta: esas historias maravillosas que sólo él sabe contar.
Luego un grito producido por muchas gargantas al unísono, sangre y sollozos formando una pareja perfectamente enamorada.
Esa imagen es el único recuerdo de mi infancia que me queda. Yo oí las mismas historias que ahora escuchan esos niños con gran atención y al recordarlas producen en mí el sentimiento de vivir en un pasado que no deseo que vuelva. Fue tan... Esos recuerdos se apoderan de mí, entremezclados, confundidos.
Ahora encerrada en estas cuatro paredes he encontrado mi libertad en la sombra de la locura que me rodea. En la libertad de los niños todos rubios, todos con ojos azules, todos con mejillas sonrosadas, como si todos hubiesen sido fabricados en serie pero no en serio. En la libertad del viejo que cuenta maravillosas historias que sólo él sabe contar, unas veces con la pipa en los labios, otras no.
Porque quise escribir una maravillosa historia -como las del viejo- con la sangre de mi libertad... Y LO CONSEGUÍ.
16.10.05
Las tres puertas
Tras la puerta del fondo se esconde la magia del primer encuentro. Si la abres verás aparecer un dulce cuerpo varonil y experto que te llevará por caminos insospechados más allá de lo que hayas experimentado jamás.
Tras la puerta de la derecha se esconde la amargura de una despedida. Si la abres puedes perder todo aquello para lo que has luchado denodadamente más allá de tu pensamiento.
Tras la puerta de la izquierda se esconde la libertad de vivir. Si la abres llegará hasta ti el aire puro y limpio que siempre quisiste respirar más allá del otro lado de la línea.
LAS TRES PUERTAS se presentan ante ti para que elijas. Si dudas escucha tu imaginación que siempre es sincera, que nunca te falla; es tu mejor consejera porque te conoce y sabe de ti mejor que tú mismo. Ella escogerá en tu lugar una de las tres: MAGIA, AMARGURA, LIBERTAD. SENSACIÓN, VACÍO, SENTIMIENTO.
Tras la puerta de la derecha se esconde la amargura de una despedida. Si la abres puedes perder todo aquello para lo que has luchado denodadamente más allá de tu pensamiento.
Tras la puerta de la izquierda se esconde la libertad de vivir. Si la abres llegará hasta ti el aire puro y limpio que siempre quisiste respirar más allá del otro lado de la línea.
LAS TRES PUERTAS se presentan ante ti para que elijas. Si dudas escucha tu imaginación que siempre es sincera, que nunca te falla; es tu mejor consejera porque te conoce y sabe de ti mejor que tú mismo. Ella escogerá en tu lugar una de las tres: MAGIA, AMARGURA, LIBERTAD. SENSACIÓN, VACÍO, SENTIMIENTO.
25.9.05
Mi Barrio
Vivo en un barrio multirracial, multicultural, multi...todo.
Desde hace unos años mi barrio ha aumentado su población en un porcentaje muy alto con gente de otros países, razas, culturas, idiomas y creencias.
A los que llevamos viviendo muchos años allí, cada vez nos cuesta más asimilar que nuestro "pequeño barrio" se ha convertido en una pequeña representación del mundo que habitamos. No es broma. De los cinco continentes que existen, cuatro están representados. Asia, África, Sudamérica y, por supuesto, Europa, convivendo día a día.
También hay al menos 3 tipos de culto religioso: la iglesia evangélica, la católica y la musulmana. Las 3 conviven sin ningún tipo de problemas y, por ahora, estas creencias se respetan cada una entre sí.
En cuanto a los idiomas o lenguas, mejor dicho, que allí se hablan, puedo distinguir árabe, mallorquín, castellano -con acento español y sudamericano- caló, chino. Aunque todos nos entendemos en castellano, pues sería un poco complicado si compras en una tienda china que ellos no te entiendieran ni tú tampoco a ellos.
Y las razas negros, blancos, mulatos, gitanos, árabes, orientales, indios sudamericanos... Como veis en un pequeño espacio como es el barrio de Pere Garau puedes viajar por todo el mundo sin ningún problema.
Desde hace unos años mi barrio ha aumentado su población en un porcentaje muy alto con gente de otros países, razas, culturas, idiomas y creencias.
A los que llevamos viviendo muchos años allí, cada vez nos cuesta más asimilar que nuestro "pequeño barrio" se ha convertido en una pequeña representación del mundo que habitamos. No es broma. De los cinco continentes que existen, cuatro están representados. Asia, África, Sudamérica y, por supuesto, Europa, convivendo día a día.
También hay al menos 3 tipos de culto religioso: la iglesia evangélica, la católica y la musulmana. Las 3 conviven sin ningún tipo de problemas y, por ahora, estas creencias se respetan cada una entre sí.
En cuanto a los idiomas o lenguas, mejor dicho, que allí se hablan, puedo distinguir árabe, mallorquín, castellano -con acento español y sudamericano- caló, chino. Aunque todos nos entendemos en castellano, pues sería un poco complicado si compras en una tienda china que ellos no te entiendieran ni tú tampoco a ellos.
Y las razas negros, blancos, mulatos, gitanos, árabes, orientales, indios sudamericanos... Como veis en un pequeño espacio como es el barrio de Pere Garau puedes viajar por todo el mundo sin ningún problema.
19.9.05
Siempre me pasa igual
Cuando estoy frente a una página en blanco, SIEMPRE ME PASA IGUAL, no sé por dónde empezar y me pongo de los nervios. Lo comento entre mis colegas y el consejo siempre es el mismo, "empieza por el principio". Pero el problema es que nunca se me ocurre un principio porque en ese caso sabría por dónde empezar, está claro, ¿no?
Así que vuelvo otra vez a ponerme ante una página en blanco y me quedo igual que la página, es decir, en blanco.
¿Alguien me puede aconsejar UN BUEN PRINCIPIO?
Así que vuelvo otra vez a ponerme ante una página en blanco y me quedo igual que la página, es decir, en blanco.
¿Alguien me puede aconsejar UN BUEN PRINCIPIO?
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