6.4.09

POEMA SURREALISTA

Me veo rodeada de escoria
en un lugar
donde no se puede
salir ileso,
pues toda la culpa de eso
la tiene el anillo dorado
que llevo en mi dedo pequeño.

Por mi garganta
pasa un gusto ácido
en el momento
que escribo ausente,
desde la cala
donde viví,
con todos los esquemas rotos,
y creé un escudo blanco
ante el amor
que surgió en Atenas.

NOSTALGIA

Oigo soplar al viento
y con él mi pensamiento
vuela hacia ti.

Recuerdo los días pasados
y de ti me mata la nostalgia.

Puedo verte en mi imaginación,
lejano y sonriente
y aunque mi mano te tiendo
nunca alcanzarte puedo.

Mis ojos de lágrimas se llenan
por el recuerdo de la felicidad
pasada, pero no perdida,
pues dentro está guardada.

UN FIN DE SEMANA AGRADABLE

Los días 27 y 28 de diciembre de 2008 estuve en la colonia de Sant Pere con un grupo de ocio llamado Anem al que pertenece mi amiga Margarita. Fue un fin de semana en un albergue, hizo mucho frío y llovió. La finalidad de este fin de semana era desconectar y pasear para poder empezar el año con energía y ganas. Funcionó. Llegamos el sábado por la tarde y nada más llegar dejamos los trastos y nos fuimos de paseo con la furgoneta de Anem a visitar los lugares donde al día siguiente iba a ver una excursión con los peques. Saqué un par de fotos anocheciendo. Muy bonito el sitio.
Luego, al regresar al albergue, decidimos ir a dar un paseo por el pueblo. Ya era de noche y hacía frío. Las olas chocaban contra las barcas y las rocas y parecía una batalla naval por el ruido que hacían al chocar. Como siempre mi imaginación empezó a volar y me trasladé de repente a una isla pirata del Pacífico en la que sus habitantes luchaban contra los barcos del rey español que quería hacerse con el control de los mares…
De regreso al puerto, después del paseo al lado del mar, fuimos por el pueblo. Silencio y oscuridad reinaban por sus calles. A pesar de las fiestas navideñas, las luces estaban apagadas, supongo que para ahorrar energía ya que no eran días de fiesta, así que hicimos el recorrido a oscuras, con el ruido sordo de las olas embravecidas golpeando la roca.
Llegamos al albergue después de un paseo agradable y cenamos. Después hicimos un poco de reposo de la cena e hicimos los juegos de campamento, más que nada para entrar en calor. Yo me fui a dormir pues mi cabeza empezaba a dar la lata y el cansancio estaba haciendo mella en mí. Así que ¡hasta el día siguiente! Sólo recuerdo el frío y el ruido de la lluvia al caer. Me quedé dormida.
A la mañana siguiente todo el exterior estaba mojado pues había llovido casi toda la noche. Aún así decidimos irnos con los peques de excursión por la playa y jugar un poco. Paseamos cerca del mar, por la costa, que seguía embravecido. “La batalla continúa”, pensé, y los barcos seguían luchando contra las olas y entre sí…, en mi imaginación.
Como hacía frío y amenazaba con llover otra vez, decidimos regresar. Entonces algunos nos fuimos a tomar un café, mientras los monitores regresaban con los niños al albergue. En ese momento llegaron Julio y Josefina, que minutos antes nos habían gastado una broma, diciendo que habían decidido no venir (era el día de los inocentes, claro), al principio dudé, pero luego lo pensé y me dije que había sido una tonta, que era una de las “bromitas” de Julio. Y así fue. Habíamos quedado para comer y pasar el domingo juntos. Comimos, paseamos y nos llegamos hasta el albergue para enseñárselo. Se fueron, y nosotras nos quedamos esperando la cena y la velada. Esa noche era una de terror.
Como era pronto salimos con el coche y nos fuimos hasta Artá, donde tomamos un café, y otros, como yo, un té, y paseamos un poco para despejarnos. Se hizo de noche muy pronto y regresamos para cenar. Después de la cena, nos fuimos a la sala común y estuvimos jugando y cantando hasta que nos avisaron de que la pista de terror estaba lista. Hicimos los grupos y el mío fue el primero. Tuvimos que buscar sombreros entre los árboles mientras un “fantasma” nos acechaba; pasarnos por las mangas cuerdas y cruzar por un montón de piedras con los ojos cerrados un pequeño torrente; cantar con palabras extrañas un canto para devolver a un “espíritu” la tranquilidad. Fue muy divertido y los chicos lo pasaron en grande. Los organizadores lo hicieron muy, muy bien.
Nos fuimos a la cama cansados y un poco excitados por el juego, sobre todo los peques a los que les costó conciliar el sueño.
Al día siguiente nos íbamos y madrugamos pues queríamos estar Marga y yo pronto en Palma, así que nos fuimos casi sin despedirnos y desayunamos, muy bien por cierto, en Santa Margarita. Cuando llegamos a Palma, nos reunimos con nuestra realidad cotidiana. Pero yo estaba contenta y relajada por haber pasado un fin de semana agradable.

21.3.09

Poema Infantil

Duerme mi niño,
duerme en mi regazo,
descansa tranquilo
en el seno de mi abrazo.

No llores que una nana
en mis labios ya suena,
y cuando llegue la mañana
te deja una sonrisa plena.

25.12.08

GRACIAS POR LO QUE SOY

Debo dar las gracias por lo que soy y por como soy. De esta manera puedo centrar toda mi energía en ser positiva, en todo lo que tengo de bueno y me gusta de mí, porque así atraeré más de lo bueno y positivo.
Me gusta escribir y doy gracias por este don. Quiero ser escritora y sé que el momento de hacerlo ha llegado.
Debo dar gracias por lo que tengo, porque sin ello no sería como soy.
Gracias por tener a mi padre a mi lado pues sin él no habría aguantado tanto como lo he hecho; y por mi familia que es excepcional. Gracias por haber tenido la madre que tuve y a la que tanto echo de menos cada día y cada día la bendigo. Ha sido la mejor madre del mundo aunque al final me diera problemas y disgustos, su muerte fue para mí un "palo" muy grande, pero me ha revelado el gran cariño que le tenía y gracias a ello cada día le digo a mi padre lo mucho que le quiero.
Doy gracias por los malos momentos, pues sin ellos no podría disfrutar de los buenos.
Gracias por la paciencia que tienen conmigo y por la que debo tener y a veces pierdo. Así me doy cuenta de que soy humana y vivo rodeada de seres humanos.
Gracias por el dolor porque me hace ser más fuerte y porque puedo disfrutar más intensamente cuando no lo tengo.
Gracias por haber conocido el amor de un hombre extraordinario, porque me ha ayudado a ser como soy. Sé que seguiré conociendo a hombres extraordinarios.
Gracias por los amigos que son fundamentales en mi vida. Gracias porque para mí son más que un tesoro. Me han enriquecido la vida y siguen haciéndolo a pesar de mi mal carácter a veces. Todos han dejado su huella, y la de los que se han ido, nunca podré borrarla.
Debo dar gracias por el dinero que tengo y que doy, es necesario pero no imprescindible.
Puedo hacer todo lo que me proponga porque soy una mujer inteligente. Pero debo combinarlo con la prudencia pues soy muchas veces imprudente y doy gracias por ello.
Gracias a los enfados y malos rollos porque así puedo apreciar mejor lo que es estar alegre y relajado, y sé que es mejor estar bien con uno mismo y con los demás.
Gracias por la alegría pues me hace sentir relajada y con el ánimo fuerte. Y por las lágrimas que son mi válvula de escape. Millones de veces me han hecho ver más claro después y puedo valorar más una sonrisa.
Mil gracias por mi trabajo que me hace mejor persona y por mis alumnos ya que sin ellos no puedo desarrolar mi profesión.
Doy gracias también por el colegio. Gracias a él he conocido a personas maravillosas. Siempre guardaré un recuerdo imborrable del Scal y de su gente.
Gracias, muchísimas gracias por los libros, que me han enseñado tantas y tantas cosas y por los buenos ratos que he pasado, paso y pasaré con la lectura.
Gracias por las historias que cuentan los libros, tan inspiradoras, divertidas, instructivas...; quien no lee no sabe lo que se pierde.
Gracias por la gente que está dispuesta a compartir sus experiencias, gracias a ellas aprendo mucho sobre mí misma.
Gracias por los viajes porque me permiten descubrir mundos desconocidos y enriquecen mi vida y mi cultura.
Gracias por la diversión. Poder divertirme y tener la capacidad de reír es la mejor forma de desconectar.
Gracias por el estrés, lo necesito para poder tomarme las cosas con calma. Es extraño pero mi enfermedad me ha hecho entender que las cosas no son tan importantes si con ellas se va tu estabilidad.
Y por fin debo dar las gracias a la vida y a la muerte, los contrarios que te hacen valorar en su justa medida todas las cosas.

13.9.08

Mi querido Alfredo

Hace 40 años un gran hombre cogió a su familia y salió de su Cuba natal sabiendo que iba a ser para siempre. Sin saber lo que le depararía el futuro, se vino a vivir a España, de donde sus antepasados eran originarios, para iniciar una nueva vida con su esposa y sus tres hijos.

Y llegó a Mallorca; trabajó duro para establecerse en una tierra no tan extraña que le acogió como a uno más. Se ganó a pulso su nacionalidad de español pero nunca olvidó de dónde venía. Siempre llevaba a Cuba en su pensamiento y en su corazón.

Hoy, día 12 de septiembre, Alfredo nos dejó para siempre. Murió un hombre íntegro y elegante, entregado a todos, pero principalmente, a su familia, en la que nos acogió cuando mi hermano unió su vida a la de su hija pequeña.

Su cariño me llegó muy dentro, y, aunque no nos veíamos asiduamente, voy a echar de menos su presencia.

No estoy triste porque se haya ido . Estoy alegre por haberle conocido y porque su huella quedará en mí para siempre.

27.8.08

Bajo la atenta mirada
del crepúsculo,
busco tu sombra enfrentada.

Amo el hueco de la almohada
que has dejado
porque aún está
de tu aroma impregnada.

Quiero volver a besar
un día esos labios,
porque ahora están fríos
en la distancia
y resucitar el amor
o abandonarme en la nada.

26.8.08

CUENTO PARA PATRICIA

Este es un cuento que he escrito para una niña recién nacida. Se llama Patricia y es la hija de una amiga muy querida. Así quiero darle la bienvenida a este mundo y desearle una vida feliz.




LA VAQUITA LUNA Y BELLA LA ESTRELLA.
Luna era una vaquita que cuidaba y velaba el sueño de
Patricia. Cada vez que la niña despertaba, Luna cantaba una dulce canción de cuna que conducía de nuevo a Patricia al maravilloso mundo de los sueños.


Antes de la llegada de Patricia, Luna jugaba con su estrella, Bella, al escondite y eran muy felices, pero, cuando llegó la niña, Luna tuvo que dedicarse a ella y Bella se quedó sin su compañera de juegos.


La vaquita prodigaba toda su atención y mimos a Patricia y por eso Bella se puso celosa. A partir de ese momento Bella, la estrella, brillaba y brillaba cada vez más para molestar a Patricia y despertarla hasta que se dio cuenta de que por ese motivo Luna estaba más pendiente de que la pequeña se durmiera con sus nanas y le hacía menos caso aún a su amiga.


Así pues Bella se puso muy triste y se apagó. Entonces ocurrió que Luna dejó de cantar. Cada vez que lo intentaba no podía por lo que Patricia no podía dormirse y no dejaba de llorar.


Luna se había contagiado de la tristeza de Bella, pues era su brillo lo que le hacía cantar. Pero no se dio por vencida y así le dijo a su amiga: “Te quiero mucho, sin ti no puedo seguir”. Bella la escuchó y le contestó brillando como nunca: “Yo también te quiero, te he echado de menos”.


Desde ese día Luna y Bella cuidaron y velaron juntas el sueño de Patricia, pues cada vez que despertaba Bella brillaba suavemente para tranquilizar a la niña, y Luna cantaba una dulce nana que Patricia escuchaba encantada hasta que se volvía a dormir.

24.7.08

PALMA DE NOCHE

Acabo de regresar de un paseo por el centro de Palma. Son las 11 de la noche. Palma estaba iluminada con una luz avainillada. Un toque casi mágico, diría yo.
La primera visión espectacular y majestuosa es la de nuestra catedral, la Seo, maravilla gótica donde las haya. A su lado te sientes pequeño y piensas, ante su grandeza, cómo es posible que los hombres pudieran construir algo tan hermoso.

Su imagen reflejada en el agua del lago del Parc de la Mar la convierte en un lugar especialmente sobrenatural.
Justo enfrente se levanta un edificio que recuerda nuestro pasado moro, la Almudaina, antigua ciudadela árabe que compite con la Seo por el dominio de la bahía de Palma, recordando las encarnizadas batallas entre moros y cristianos. Ambas representan el pasado medieval de la ciudad. Seguí caminando y me adentré en el barrio gótico de la ciudad. Paseé por sus estrechas callejuelas recien restauradas y me impregné de los olores antiguos a comida, a especias... Las calles estaban silenciosas y solitarias. Tan solo se oían mis pasos.
Llegué al centro, la Plaza de Cort, donde está el Ayuntamiento de estilo barroco, y casi en el centro de la plaza permanece el árbol que representa a todas las islas, el olivo. Un olivo milenario, que resiste como nadie el paso del tiempo. Me gusta pensar que siempre estará ahí, y mientras esté, todo irá bien. Me da seguridad, me da confianza. Imagino que si nada ha podido acabar con este árbol, nada malo podrá suceder.

Después de un rato admirando el olivo, seguí por la acera del Ayuntamiento hasta la Plaza de Santa Eulalia. Allí hay una de las iglesias góticas que hay en el centro, junto a la de San Francisco; de ella tengo un bonito recuerdo, pues allí se casó mi hermano en 1982. Estaba muy hermosa por la noche, a la luz de las farolas y pensé que esta iglesia era la protagonista de un cuento medieval.
Y caminando por la Calle del Sol, mirando los portales de todas las casas medievales, renacentistas... de las familias importantes del Reino de Mallorca, admiré las torres de la Almudaina de Gumara, otorgada a los caballeros templarios que se establecieron en Mallorca con la llegada de Jaime I, y que por poco tiran abajo desconociendo su origen y su antigüedad para construir pisos.
Los caballeros del Temple construyeron en su interior una iglesia pequeña, que comunmente conocemos como la Iglesia del Temple, es de planta única y con bóveda de crucería.
Como casi todas las iglesias del Temple tiene ventanales redondos y le dan un carácter único. La iglesia está dedicada a la imagen de Cristo Crucificado, que preside el altar mayor. Me hubiera gustado vivir en esa época y haber sido un Caballero del Temple. Siempre he admirado su honor, aunque lo hubiesen mancillado, y su capacidad de luchar contra la adversidad. Pero lo que más me gusta es ese morbo de secretismo que rodea a este grupo de caballeros e intentar descifrar todos sus códigos e incógnitas.
Así acabó mi paseo medieval, mi época preferida de la historia; por eso, nada más llegar a casa me puse a escribir para no olvidar lo que había sentido. Tuve muchas ideas para poner por escrito y espero que algún día lo haga y las podáis leer.

18.6.08

Las pequeñas palabras de una gran persona

Hoy me he emocionado mucho cuando he leído una palabras dedicadas a mí por alguien a quien quiero mucho. Se trata de una de mis alumnas del Scal. No me esperaba esto. La verdad es que me han llegado sus palabras y me han llenado de esperanza, porque, la verdad, en mi vida profesional ha llegado un momento en que he tenido mis dudas. Muchas dudas a causa de cuestiones ajenas a mí.

Las palabras de Úrsula me han llenado de algo que había perdido, de fe en mí misma. Porque ha habido momentos en que algunos de mis compañeros y amigos me han hecho sentir una inútil, hasta incluso, una mala persona y profesora. He llorado y mucho, como ahora, en este momento, pero si aquellas fueron lágrimas amargas por la decepción ahora son dulces, porque alguien ha visto en mí lo que valgo.

Tus palabras no son "pequeñas", Úrsula, son tan grandes y tan maravillosas como tú.

Esto es lo que ha escrito:

"¡Decepciones y esperanzas!
Hoy os voy a hablar de las decepciones y las tristezas… la gente tiene mucha facilidad para decepcionarse, yo hoy estoy decepcionada por un examen incluso podría decir que estoy triste. ¿Cómo podemos evitar ese sentimiento?, pues con una simple frase esperanzadora como: ‘’No te preocupes todo va a salir bien’’, pero no vale con que te lo diga cualquiera, tiene que ser alguien que te inspire confianza, por ejemplo mi queridísima profesora de lengua nunca me dejó tirar la toalla, aunque todos pensaran no lo va a conseguir… ella me decía que si, y en realidad tanto ella como yo sabíamos que no lo iba a conseguir, pero ella se esforzaba en darme ánimos, se esforzaba porque yo lo necesitaba y ella si me inspira confianza! Y gracias a sus ánimos y esperanzas hoy estoy haciendo la selectividad, ya que ella SI creyó en mi, así que le voy a dedicar una pequeñas palabras, porque se lo merece.

"Marga muchas gracias por tu ayuda, por tu apoyo, por esos buenos momentos que hemos pasado en el Scal, en las cenas, por todos esos maravillosos recuerdos que me llevo de ti y de todas las personas que he conocido, muchas gracias por tu paciencia, por tus clases, por todo!! Para mi eres una persona muy especial y da igual cuantos años pasen que siempre recordare a aquella profesora de lengua y griego que nos escuchaba tanto y nos ayudaba tanto y de vez en cuando me inspirare para escribirte algo bonito, para que sepas que nunca me olvidare de ti! Y espero que sigas ejerciendo muchos años como profesora porque por mucho que diga o hable la gente eres increíble, y como persona vales millones! Solo me queda decir que he aprendido mucho de ti y que al igual gracias a ti hoy soy mejor persona… MUCHAS GRACIAS!."

1.6.08

Un viaje a Madrid

A principio de semana he estado en Madrid en un viaje cultural organizado para los alumnos de 1º de bachillerato de mi colegio.
Ha sido una experiencia muy enriquecedora para mí, sobre todo porque he descubierto en algunos de ellos una curiosidad que yo creía perdida. Me han recordado que aprender cosas nuevas viajando y visitando museos es uno de los placeres que había olvidado.
Sí, es cierto que últimamente he viajado mucho y he conocido lugares nuevos de fuera del país y de éste, pero gracias a este viaje he recuperado una ciudad que me ha visto crecer y enamorarme, y también, gracias a este viaje, he recordado parte de mi infancia perdida por sus calles y barrios, porque ahora, por casa de la abuela pasa la M40 y de ese lugar sólo me queda el recuerdo.
Me he reenconrado conmigo misma al ver a mis alumnos como me escuchaban cuando les contaba cosas de Madrid, como hacía mi madre cuando era pequeña.
Me he acordado mucho de mi madre y la he echado de menos. Me hubiera gustado que ella les hubiera explicado todo lo que me contaba de pequeña sobre su ciudad natal. Me hubiera gustado que mi sobrino, que estudia allí la hubiera escuchado con mis oídos y se hubiera enamorado de esa ciudad como hice yo a través de ella.


DE MADRID AL CIELO dicen los que la conocen bien. Esos dos días yo estuve en la gloria.

11.1.08

Pero estaba solo.

Se supone que es un personaje conocido. Todo el mundo lo adora y lo respeta... o le tiene miedo. Tiene fama y es inmensamente rico. Pero está solo.
Hijo único de una familia bien, de origen francés, creció rodeado de gente que le cuidaba y le mimaba. Nunca tuvo que pedir nada porque lo tenía todo. Pero estaba solo.
Nunca fue a colegio, porque sus padres le montaron uno en casa. Ahora, eso sí, estudió mucho porque sentía curiosidad por las cosas, por todo, incluso a veces, sus profesores no podían contestar a sus preguntas porque estaban por encima de sus conocimientos. Pero estaba solo.
Ya desde pequeño destacó en el deporte, en arte, literatura, en todo aquello que supusiera un esfuerzo físico y mental. Pero estaba solo.
Se hizo mayor y tuvo muchas mujeres a su alrededor: modelos, actrices, cantantes y famosillas se rifaban su compañía. Los hombres de negocios del momento, deportistas y políticos presumían de ser sus amigos íntimos. Pero estaba solo.
Con la muerte de sus padres en accidente de avión se proclamó el hombre más rico del mundo. El funeral fue multitudinario. Pero entonces se quedó solo, porque siempre estaba solo.

4.1.08

Secretos de alcoba



Cómo suena el silencio
en la soledad de una alcoba,
blanca en la penumbra,
negra en la almohada.

En un gemido suave,
un grito blando inaudible,
un amor incontenido,
una pasión ahogada y salvaje.

Un cuerpo mojado espera,
espera recogido en el lecho,
una sombra que le abrace
con los sonoros brazos del deseo.

Pero el silencio pesa,
y la soledad envuelve.
Aún el cuerpo mojado espera
a que el sonido de un beso suene.

28.12.07

Tres palabras y un relato.

Esta es la historia de un cavernícola que habitaba en el valle de Lorión, cerca de las montañas. Vivía solo y despreocupado pensando únicamente en cazar, comer y dormir.
Su cueva era un montón de piedras rocosas y huesos de los animales que cazaba y comía. También tenía colgadas, por todos lados, las pieles de esos animales que utilizaba para vestirse y taparse por las noches.
Un día salió de caza porque tenía hambre y se encontró con un gran objeto extraño. Con gran temor, por no decir pánico, se acercó con su lanza preparada y empezó a olfatearlo. No se parecía a ningún olor conocido; lo tocó y su tacto era suave. Brillaba al sol. Era rectangular, del color de la tierra. En la parte de arriba era transparente y podía verse el interior. Había dos piedras delante de tamaño pequeño y una enorme detrás, todas forradas de piel. Ante una de las pequeñas, había otra plana y redonda, más pequeña que las cuatro exteriores que aguantaban el extraño objeto. En su parte exterior delantera había dos grandes ojos que brillaban y en la parte exterior trasera otros dos más pequeños.
Una vez examinado el objeto, se introdujo en el interior y soñó que se trasladaba a otro sitio sin ningún esfuerzo. Cuando acabó su “viaje”, decidió darle un nombre. Lo llamó: COCHE.

27.12.07

Poema

Sólo sé que me has cortado
las alas de la infancia
para hacerme volar
aún más alto
sobre jardines prohibidos
de eterna primavera.
Al asomarme al mar
atrayéndome
con su infinito color
en su inmensa profundidad
todos los colores
se vuelven uno: tú.

A mi madre

Este poema lo escribí hace 5 años y medio. Se lo dediqué a mi madre que unos días antes había fallecido en mis brazos. Quise hacerle un homenaje y lo mejor que podía hacer era escribir, porque es lo mejor que sé hacer.


Una luz se ha apagado,
la que una vez me dio la vida.
He podido escribir cosas
para otros que se extinguieron
pero ahora, no puedo
expresar lo que siento.

Me faltan las palabras.

Ha sido tan grande el vacío
que ha dejado,
que llenarse de nuevo
nunca se podrá.
Ni otra persona,
ni el amor de los vivos,
es suficiente para ocupar
el lugar que ha dejado
la muerte de mi MADRE.

Nunca viví la muerte
de tan cerca.
Nunca la tuve
en mis brazos.
Nunca la besé,
ni la sentí tan dentro.

Algo murió aquella noche
en mi alma
que ni tan siquiera
el llanto ha aliviado.

Muchos amores
he vivido y he amado,
pero hasta ahora
no me había dado cuenta
de lo mucho que la he querido,
y de las pocas veces
que se lo he demostrado.

Mami, bendita seas.
TE QUIERO.


14 de junio 2002.

24.12.07

La estación II

Era un día especial. Sí, especialmente especial. Porque la niña que soñaba con el tren, por fin iba a subir a uno.
Años y años mirando por la ventana de su habitación como otros subían a los trenes que se paraban en la estación. Años y años con la mirada perdida soñando con subirse al tren.
Salir. Huir. Escapar. Liberarse.
Mirar por la ventana era su forma de liberarse, porque no se podía mover, no podía salir. Mirar le permitía soñar con una vida que no tenía ni podía tener.
Pero el día llegó. Libre por fin, pudo subirse al tren. Al tren del otro lado. A ese que nunca regresa. Se subiría y se iría para siempre.

Contestó... y se fue.

Contestó rápido a la pregunta que le hizo el padre cuando apareció ante ella. No quiso que esperara mucho tiempo su respuesta. El "sí" sonó tan fuerte como el bofetón que llegó después. Sabía que si le hubiera hecho esperar habría sido una verdadera lluvia de golpes y patadas lo que habría recibido. Cuando el padre estaba así, era mejor no hacerle enfadar. La madre lo sabía, y la mayor parte de las veces le contestaba para que la hija no recibiera ningún golpe. Pero ahora no había nadie que los parara. La madre murió dejando a la hija desprotegida y sola. Por eso tuvo que tomar la decisión. Salir, irse de casa y dejar al padre solo con su miserable vida. El padre se enteró e intentó evitarlo.
-¿Te vas, estúpida? -le preguntó.
-Sí -fue su contestación.
Y después de recibir el bofetón le dejó para siempre plantado en el recibidor de su casa.

8.7.07

Páginas en blanco

Siempre está el temor a las páginas en blanco. Y llevaba muchos días delante de su cuaderno sin saber qué poner, sin escribir ni una sola letra.
El miedo había vuelto.
Un miedo enfermizo al fracaso que se apoderaba de él cada vez que debía empezar un nuevo relato.
Cuando empezó a escribir, hace ya... tanto tiempo, nunca se le pasó por la cabeza que llegaría a ser tan famoso. Su primer cuento fue un éxito rotundo y la vida empezó a sonreirle; el segundo fue mejor y ya no tuvo dudas. Seguiría escribiendo toda su vida.
Le animó a hacerlo su profesor de literatura del bachillerato. "Eres brillante"- le dijo. "Nunca he tenido un alumno como tú, que supiera expresarse por escrito como lo haces tú". Eso fue para él lo mejor que le había pasado en la vida.
Su triste pasado -era huérfano- de casa en casa, de rebeldía en rebeldía, se borró completamente hasta el punto de que tuvo que reinventarlo de nuevo.
Desde su primer cuento la gente le quiso, todos le admiraban. Sus antiguos compañeros, los que antes se alejaban de él, ahora eran "íntimos".
Pero un día apareció ella. Hermosa como ninguna, dulce, cariñosa y angelical. Desde ese momento todo cambió.
La literatura pasó a segundo plano. No era importante comparándola con sus ojos. La amó y la adoró como a una diosa.
Y entonces llegó el primer fracaso.
Pasaba tanto tiempo pendiente de adorarla que su tercer cuento no valía ni las hojas en que lo había escrito. "Bueno"-pensó-, "el siguiente será un éxito".
Ahora su tiempo estaba ocupado por ella. Tan fuerte era su sentimiento, que dejo los cuentos y escribió poemas.
Y el fracaso fue rotundo.
Sus amigos le abandonaron, nadie quería saber nada de un fracasado. Se arruinó. Pero lo peor fue cuando ella le dejó. Ya no era nada para ella. Él ya no brillaba, no era famoso, no le atraía. Su dulzura se convirtió en ira; el cariño en odio; el ángel, en demonio; su vida en un infierno. Se quedó solo.
Su fracaso le llevó al borde de la muerte. Pensó que el suicidio era la mejor solución.
Sin embargo, dentro de su cabeza rondaba una historia. Soñaba con ella día y noche. No podía dejar de pensar en ella. Era su historia. Y por eso decidió escribirla.
Preparó todo de nuevo: su mesa, su silla, su cuaderno de notas, su pluma descargada de tinta, el ordenador que ya se había quedado antiguo pero aún funcionaba. Se preparó como siempre lo había hecho: se sentó, cogió su cuaderno y la pluma que ya había cargado y se dispuso a escribir.
Pero siempre está el temor a las páginas en blanco y pasó muchos días delante de su cuaderno sin poder empezar, sin escribir ni una sola letra. Y tuvo miedo. Mucho miedo.


4.7.07

Una ciudad

Mientras las luces alumbran la ciudad, la gente pasea tranquila por sus calles ajena a las “tragedias” individuales que viven otras personas en la misma población.
Suena una suave música de fondo que adormece los sentidos cada vez que se abren las puertas de un viejo bar de barrio. Acompaña a esa música un murmullo de voces broncas y cascadas por el alcohol y el tabaco. Voces que se asemejan a sus deseos por sobrevivir en un lugar ajeno a su nacimiento.
En el autobús todas las caras son una sola. La tristeza, el cansancio son evidentes en los ojos enrojecidos y ojerosos de esa persona que ha trabajado duramente todo el día para ganar un miserable sueldo con el que mantener a su familia. Porque él es un vago que no merece su esfuerzo. Si no fuera por el crío.
Al conductor del taxi le quedan apenas dos horas para terminar su turno. Compró a medias el vehículo con un amigo que comparte las tareas de conducción. Se reparten las ganancias al cincuenta por ciento. “¿Por qué será que hago más carreras?” suele pensar el conductor. También piensa que sale perdiendo él.
“Adivinamos su futuro. Garantía total. Discreción”. En los anuncios clasificados todos los días aparece éste acompañado de un número de teléfono que se pasa todo el día comunicando. La gente pretende saber si podrá salir del agujero. Mientras tanto las “brujas” hacen su agosto sin tener la más mínima idea de una “ciencia” de la que ofrecen garantía total. ¿De qué?
Nada nuevo hay en el buzón de casa. Todo son facturas y propaganda de grandes centros comerciales con ofertas de productos de consumo. Unos son de primera necesidad: vino, ropa, bicicletas; otros no son tan necesarios: pan, leche, azúcar...
Los institutos nocturnos han abierto sus aulas frías y poco iluminadas. El profesor entra y empieza a dar la clase. Aburridos, los alumnos escuchan, o no, la monótona voz de un ser anodino que año tras año repite la misma “canción”.
No. La ciudad no cambia, aunque así nos lo vendan los políticos y demás animales del Parlamento. No puede cambiar porque sus habitantes ya no tienen ilusión por salir adelante. Se sienten engañados y por eso engañan a los demás. Renace la picardía y los pícaros con ella. Sólo queda esperar. Esperar la redención de un “Mesías” que les saque del aburrimiento. Pero... ¿cuándo?.

14.6.07

Un paseo muy extraño

Paseábamos por el bosque una mañana de otoño, la temperatura era agradable y las hojas de los árboles goteaban por el rocío de la madrugada. Buscábamos setas para asar junto con la carne y nos separamos unos metros para realizar la búsqueda mejor. A pocos centímetros de mí hallé un grupo de setas muy grandes y hermosas. Como no sabía si eran comestibles o no, llamé a mis amigos para que me ayudasen y cuál sería mi sorpresa cuando me vi rodeada por unos seres extraños y diminutos, que, después de pasado mi asombro, identifiqué como duendes del bosque.

Ni que decir tiene que no acababa de creer lo que veía ante mí, así que llamé a mis amigos, pero no me contestaron. Tras unos momentos de desconcierto por mi parte, me hablaron y su voz tan dulce me dijo que se podía confiar en ellos. Así que nos hicimos amigos y me invitaron a visitar su ciudad. Pero existía un gran problema: mi estatura. Yo medía 140 centímetros más que ellos. Rápidamente solucionaron el problema. Me dieron a beber una mezcla de delicioso sabor -desconozco los ingredientes-, que redujo el tamaño de mi cuerpo y, de esta manera, visité el maravilloso pueblo de los duendes.

Pude comprobar con mis propios ojos que lo que se dice en los cuentos sobre ellos es cierto. Las setas son sus casas y ellos son muy trabajadores, honrados, amables y tremendamente alegres. Se pasan el día cantando, sólo dejan de hacerlo cuando duermen. La música les proporciona la energía para vivir. Me comentaron que, sin la música, su raza se extinguiría. Me enseñaron muchas canciones y, desde luego, me hicieron sentir como uno de ellos.

Pero ocurrió que pasó el efecto del brebaje y poco a poco regresé al mundo de la realidad. Mis amigos estaban rodeándome y, preocupados, me llamaban intentando hacerme reaccionar. Un terrible dolor de cabeza me hizo despertar del todo. “Ya vuelve en sí”, -oí decir en un eco.

Me había golpeado la cabeza con una rama –un chichón enorme dejó constancia de ello-, y perdí el conocimiento. Todo había sido un sueño. Pero desde entonces viene a mi memoria un montón de canciones desconocidas que siempre me alegran el corazón cuando estoy decaída.

La estación I

Vivía muy cerca de la estación del tren de su pueblo. Siempre veía desde la ventana de su cuarto pasar las máquinas reduciendo su velocidad hasta pararse totalmente ante el andén. Veía a los pasajeros subir y bajar, al jefe de la estación dar la orden de salida y al tren partir y acelerar hasta perderse tras una pronunciada curva.

Algún día ella también se irá en un tren como ese; cuando pueda levantarse de la cama y caminar hasta la estación.

Sí, algún día ella también lo hará...

29.5.07

Todas las primaveras
que he vivido
caben en una rosa.

Todas caben en la mano
que me acaricia
y en el beso que me roza.

Todas caben en la mirada
de unos ojos cálidos
y en una sonrisa fresca.

Todas caben en ti,
todas son una sola,
todas son una vida
entregada a ti para siempre.

4.3.07

La Catedral del Mar


Hace unos meses estuve en Barcelona, gran ciudad para algunos, ciudad a secas para otros. Pero lo que sí es evidente que allí hay lugares de una belleza extraordinaria. Me refiero a un lugar donde se respira la humildad, el trabajo, el esfuerzo, el amor y la esperanza. Una iglesia gótica, en la que los hombres humildes trabajaron codo con codo, alma con alma, y donde pusieron todas sus esperanzas porque era "SU IGLESIA".

La iglesia de la que hablo es Santa María del Mar. La "Catedral del Mar".

El hombre que la proyectó y los que trabajaron en ella no lo hicieron por dinero, sino por amor a una virgen a la que veneraban. Todos aquellos que estaban relacionados con el mar y con algunas de sus profesiones, participaron con lo que tenían y construyeron una de las iglesias más hermosas que he conocido.

La descubrí leyendo un libro con el mismo título que me habían prestado. Desde la primera página me cautivó. Su autor, Ildefonso Falcones de Sierra, escribió una gran obra que, de una manera muy sencilla, relataba la vida de dos generaciones de "bastaix", palabra catalana que significa "mozo de cuerda" o "cargador". De esta familia el protagonista es Arnau y a través de él se cuenta la historia de la construcción de esta iglesia y a la vez de un periodo de la historia de la Barcelona medieval.

Después de leer el libro no tenía otra ilusión que cuando fuese a Barcelona debía localizar el sitio y visitar la iglesia por dentro y por fuera. Y así lo hice.

La he visitado dos veces. La primera había una boda y sólo pude entrar un momento. Pero la segunda vez pude visitarla y respirar su historia, imaginándome a los personajes del libro, identificándome con la espiritualidad que emanaban sus columnas y cristaleras. Pensando que el esfuerzo de todos los que participaron en levantarla tuvo una extraordinaria recompensa.

Pero sobre todo me hizo pensar en el esfuerzo. Me hizo pensar en que trabajar por lo que quieres conseguir nunca es perder el tiempo. Que puedes tener malos momentos, obstáculos que se te hacen muy difíciles de pasar y gente que te puede dar la espalda y hacerte daño, y que eres capaz de seguir adelante, porque siempre encuentras un lugar y una gente que te dejan huella y te ayudan a seguir.
Y de ese modo me hice un poco más fuerte. Y decidí olvidar todos los malos momentos de mi vida -algunos aún muy recientes- y mirar hacia adelante.

20.7.06

¿Vale la pena?

Hace años que vivo de la enseñanza y cada año se repiten las mismas cosas con distintos protagonistas.

Por supuesto me refiero a los alumnos.

Cada año, al final de curso, se repiten las mismas escenas de nervios ante los exámenes finales. "¿Me aprobarás, profe?" es la pregunta del millón. La respuesta es siempre la misma "estudia y verás". Pero quién de ellos estudia si no lo han hecho a lo largo del curso. La ley del mínimo esfuerzo está a la orden del día.

Por nuestra parte, es decir, los profesores, a veces nos acomodamos a una forma de dar las clases muy impersonal y reiterativa. Rutinaria, más bien. Pensamos que las clases magistrales son las mejores para que nuestros alumnos aprendan y nos pasamos la sesión de clase habla que te habla con una voz monótona y durmiente irresistible para ellos. SE DUERMEN.

Claro, luego está el típico de turno que te exige que se lo vuelvas a explicar porque no se ha enterado de nada. Pero, cómo se van a enterar si no hablamos el mismo "idioma". Y comienza la dialéctica entre alumno y profesor que a cada paso se vuelve más y más tensa hasta llegar a un punto en que cada uno de los COMBATIENTES ya no sabe lo que dice ni por qué discute con el otro.


Y una pregunta vuela entre los educadores ¿vale la pena seguir? Rotundamente sí. Son más las satisfacciones que te produce educar y ver que al menos uno solo aprende porque te escucha y aprueba, que todos los fracasos juntos.

Si uno se acerca a ti un día, después de muchos años de haber terminado, y te dice: "me acuerdo de ti". Y te recita de memoria la primera declinación en latín, o te recita aquel poema que tanto le costó aprender y luego, después de haberte plantado un sonoro beso en la mejilla, te da las gracias por lo que le has enseñado... ¿no creéis que vale la pena?